Saudade

Saudade. Me gusta la palabra. Es, creo, portuguesa, y sería algo así como añoranza, melancolía, o la gallega, que también me encanta, morriña.

Esta mañana, revisando, borrando y ordenando archivos en mi ordenador, mientras andaba escuchando de fondo a mi amigo Paco Cifuentes, de repente, me ha entrado eso: morriña.

Me ha dado por recordar mis tardes de hace años, cuando solía escribir poemas malos pero sinceros que compartía con algunos amigos que me entendían y me disculpaban por mi poca pericia en esto del quehacer poético.

Por eso le tengo tanto respeto a la poesía. Por eso, a veces, escribo entradas como la que antecede a esta. Por eso y por otras muchas cosas…

Y sí, echo de menos cuando me sentaba delante de un papel en blanco y trataba de plasmar mi alma con palabras torpes sobre él. El tiempo es caprichoso, y a menudo juguetea con tus recuerdos, y los aplasta, y los estira, y te los muestra con su brillo de antaño. Y te das cuenta de que ese brillo se ha desvanecido porque has dejado que el polvo del tiempo se acumule sobre él.

Sí. De repente me ha entrado saudade. Tal vez algo dentro de mí me está pidiendo que vuelva a la poesía, como escribí hace años, a perderme “entre los restos del naufragio incruento de tus manos”.

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 14:09 --- 0 comentarios

Sobre poesía, ortografía y esas cosas (tan raras)

Cuando estás sin inspiración es difícil sentarse delante de la pantalla, o delante de una hoja en blanco, a escribir algo. No hay ganas, no hay fuerzas, cualquier cosa te parece tonta, y dejas pasar el tiempo esperando que a las musas les de por volver de las vacaciones de una vez por todas. Pero no vuelven cuando tú quieres. Las musas son caprichosas…

Así llevo bastantes semanas: queriendo actualizar la página sin saber cómo hacerlo.

Es verdad que parte de la culpa la tiene Twitter; es más fácil escribir de vez en cuando una frase corta con alguna tontería, un pensamiento o una ocurrencia que un par de párrafos con algún sentido.

Estos últimos días, en Twitter, he criticado cosas (soy muy criticón, pero la mayoría de las veces me muerdo la lengua, por eso no se nota mucho) que algunos amigos han interpretado como dirigidas a ellos; supongo que lo dejé aclarado, pero a veces hay cosas que no puedo callarme. Y cuando no puedo callarme es porque antes he aguantado mucho tiempo en silencio.

Es verdad que he escrito esto:

Lo siento, pero no entiendo cómo alguien que escribe con faltas de ortografía se atreve a decir que escribe poemas. ¿Y si lees un poquito?

…y sigo pensándolo. Yo, que soy un poeta frustrado, igual que otras muchas cosas frustradas que sigo siendo y seré en el fututo, quiero pensar que alguien que escribe poesía es alguien que ama el idioma y, sobre todo, las palabras. Y me niego rotundamente a pensar que alguien así pueda maltratar tantísimo el lenguaje como para escribir cosas como esta, por ejemplo:  “Un mundo donde las palabras liVertad y amor han perdido todo su valor (…) ahora A llegado la hora de luchar”

Y alguien me ha dicho que la poesía nace, no se hace; sale, no se aprende… Y estoy de acuerdo si eso no encerrara una trampa. Porque yo, de niño, puedo jugar muy bien al fútbol en el patio del colegio, porque tengo el don de descubrir el pase perfecto, la jugada adecuada en cada momento, el movimiento exacto que facilite a otro la maniobra correcta para llegar a la portería…, pero si no aprendo a jugar al fútbol de forma ordenada, táctica y conociendo sus reglas en la adolescencia o siendo adulto, jamás me podré dedicar a ello de forma seria; porque siempre habrá gente mejor preparada física y tácticamente que yo. Y yo puedo llevar el fútbol dentro, pero si me presento en un terreno de juego con los botines, unas espinilleras hechas de cartón y una camiseta de las carreras populares, los demás que se lo toman en serio se reirán de mí y me dirán que me vaya a casa. A eso me refiero. Y sí, soy muy cerrado en este tema.

Me gusta mi idioma. Lo llamo español, no castellano (otra de mis manías), y me gusta cuando se usa bien, porque yo no sé y me dan envidia los que sí que saben. Por eso a veces me exalto cuando leo ciertas cosas. Y voy a dar un aviso para navegantes: seguiré siendo así.

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 23:04 --- 1 comentario

Operación bikini. Día 1.

Pues sí. Como dice la canción de los Hombres G: “Hoy me he levantado dando un salto mortal, le he echado un par de huevos…” y hasta ahí.

Me he enfundado mis calzonas, mi camiseta de rayas, mis botines, y me he pillado el coche para irme a hacer un rato de carrerita cochinera por ahí.

No me apetecía correr por los alrededores de donde vivo, así que me he alejado un poco hacia un sitio que tenía en mente: algo más allá de Coria del Río, a unos 14 kilómetros de Sevilla.

Me he encontrado alguna cosa curiosa, como por ejemplo esta:

No sé vosotros, pero yo no me imagino una rana cruzando la carretera. Claro que, de todas formas, no está de más avisar, por si acaso.

Una vez elegido el lugar, ahí estaba el tío, con un breve calentamiento, dispuesto a empezar a correr.

…y empecé, con dolor de pecho y de piernas. Con el cuerpo diciendo “¿Qué haces, insensato? ¿Correr? Si tú estabas mu agusto sin hacer ejercicio”… Pero mi cerebro era el que respondía: “Sigue que lo mismo, dentro de tres meses, te alegras”… Y mientras en mi MP3, sonando esta lista de canciones (sí, sé que no era necesario poner la lista de las canciones, pero…, ¿de quién es esta página, eh? ¿Quién está escribiendo esta entrada? ¿Quién ha estado corriendo esta mañana? Pues ya está…):

* GARTH BROOKS:

1. Papa loved mama.
2.Standing Outside the fire.

*YO MISMO:

3. Sí. en el MP3 suelo grabar las canciones cuando las estoy componiendo, para recordar la melodía y la letra, así que esta se me coló de rondón en mi lista de canciones para correr. ¿El título?  El provisional al menos: Más de 10 años.

*GARTH BROOKS, de nuevo:

4. The night I called the old man.

*ROBERTO SÁNCHEZ, un fan de Mark Knopfler que ha compuesto un par de discos, los ha grabado, y los ha vendido o puesto para descargar en internet. Muy, muy, muy bueno. Y, por supuesto, muy Mark Knopfler:

5. Fugas, be carefull.
6. Fear in the air.
7. Who and why.
(Si sentís curiosidad por escuchar al bueno de Roberto sólo tenéis que decírmelo. Ya veremos cómo os paso las canciones de alguna forma).

*SHERYL CROW:

8. Detours.
9. Motivation.
10. Beautiful dream.

*ANTONIO OCAÑA, sí, don Antonio Ocaña, amigo, colega, cómico… y muchas otras cosas, entre ellas músico:

11. Las promesas.

*JORGE SALÁN:

12. Driving through the tunnel.

*HUEY LEWIS AND THE NEWS:

13. The power of love.

Esto hacen media hora (30 minutos cronometrados) corriendo. Bueno…, no todo el tiempo. La cosa era correr 10 minutos, andar 5 y volver a correr otros 10. Pero como a medida que iba entrando en calor parecían remitir las molestias del pecho y la respiración, se convirtieron en 13 minutos corriendo, 7 caminando y otros 10 corriendo de nuevo, de vuelta al lugar donde había dejado el coche.

Estas fotos son del sitio en sí:

Y estos son los caminos por los que he corrido:

Tenían pinta de rutas de caballo o de bici de montaña, pero hoy sólo estaba yo. Por supuesto, después de la media hora luchando contra mis propias grasas, lo que apetecía era esto:

Por cierto, un consejo: si corréis con un MP3 de estos que se pueden enganchar a la ropa, no lo pongáis nunca en contacto y rozamiento con el michelín; o sea, en el elástico de las calzonas, porque puede pasaros esto:

Sí, es mi michelín eso que veis. Pero no por mucho tiempo. En breve habrá, espero, desaparecido de mi vida… O no. Nunca se sabe cuándo voy a volver a cansarme de esto, pero os lo iré contando conforme vaya surgiendo… Eso sí, seguimos viéndonos en los bares, ¿no?

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 19:25 --- 0 comentarios

Operación biquini

Esta entrada es una forma de respuesta a esta de mi amigo Tappy en su web.

Recuerdo, por mi parte, cuando conocí a Tappy, allá por el año… 2003. Fue un día de julio, exactamente el día 3, cuando comencé a hablar más con un tipo gordito, más bajo que yo, y que hacía humor.

Por aquella época yo era, lo que muchos llamaban, un tirillas. Un canijo con pinta de enfermo. A muchos les puede resultar extraño esto que voy a decir, pero por aquellos años, lo que más quería en este mundo era engordar. Mi sueño era poder hacer deporte sin correr el riesgo de perder hasta la sombra por quedarme más delgado aún de lo que ya estaba.

Y lo intentaba: comía a todas horas, me hartaba de dulces, de frutos secos, de bebidas azucaradas, hamburguesa cada vez que me lo permitía mi economía, dejé de hacer kilómetros en bicicleta (cosa que me encantaba, por cierto)… pero nada.

Y de repente, un día, sin previo aviso, algo cambió en mi organismo (el pelo ya había empezado a perderlo) y comencé a ganar peso . Los dos años siguientes me emocionaba mirarme al espejo y ver que mis angulosas facciones se redondeaban suavemente (una forma fina de decir que estaba engordando). ¿Cuál fue el problema? El punto de no retorno. En lugar de parar en su momento justo, mi cuerpo parecía no haberse dado por enterado, y seguía acumulando grasas, y más grasas, y más grasas, y más grasas, y más… vale, ya paro.

Hasta hoy. Varias veces he tomado la decisión de adelgazar, no de ponerme a dieta. Me gusta comer. Cuidar un poco lo que como, cuándo lo como y en cuánta cantidad lo como. Y hacer algo de deporte, que es algo que abandoné casi a la misma vez que decidí ponerme a engordar como fuese.

Y en esas estamos. La semana pasada, hablando con Tappy, decidimos empezar la “operación biquini” juntos. Queremos poder acabarla con éxito. Yo, por mi parte, reconozco que aún no he empezado en serio, pero es una meta a conseguir. No puede ser que, al ir a comprar ropa, salga con ganas de matar a Emidio Tucci, a Ralph Laurent o al señor Angelo Litrico.

Ese fue el motivo por el que, en Reyes, este año, pedí un MP3 que pudiese engancharme en la ropa para salir a correr. MP3 que, por cierto, aún no he llenado de canciones. Y supongo que ha llegado el momento. Todo sea por poder volverme a poner algunas camisetas y pantalones que acumulo en mi ropero y que se ríen de mí cada vez que abro sus puertas.

Algunos dirán “y por tu salud”. Bueno, eso es secundario. ¿Quién quiere estar sano pudiendo estar esbelto? ¿O no?

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 0:53 --- 1 comentario

Sueños, sueños, sueños…

Acababa de escribir una entrada bastante larga contando mi sueño de esta noche, pero no me ha convencido nada, así que la he borrado.

En realidad la excusa del sueño era simplemente la que había buscado para escribir algo aquí, porque sé que tengo que escribir más y nunca encuentro nada lo suficientemente ineteresante como para escribirlo en la web. Intentaré (por enésima vez) subsanarlo.

Por cierto, he soñado esta noche con Iñaki Urrutia, el gran Iñaki Urrutia, y mi admirado Mark Knopfler, al que estoy deseando volver a ver en directo, ya veremos dónde, aunque espero que muy pronto.

Tengo pendiente de grabar un par de canciones para mi amigo Tappy, así que ando haciendo experimentos con mis guitarras y el programa de edición musical Pro Tools. Siempre que trato de hacer algo que parezca música me doy cuenta de que mi imaginación va mucho más allá de lo que van mi pericia, mis conocimientos y mi constancia. Es algo contra lo que llevo toda mi vida luchando, aunque soy consciente de que nunca con suficiente convicción ni entrega.

Pero bueno, espero alguna vez ganar esa batalla contra mí mismo.

Me chiva Tappy que podría escribir sobre lo bien que me cae, pero lo voy a dejar para una entrada aparte sólo para éso. Tal vez consiga hacer algo que parezca sincero… pero sólo tal vez. Ya veremos.

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 18:04 --- 0 comentarios

15 de febrero

Este poema lo escribí hace muchos, muchos años. Supongo que lo escribí tal día como hoy. Reconozco que antes escribía mucho más y mucho más de todo. Ahora no me siento con capacidad. Creo que podría hacerlo mejor que antes, porque tengo más… bagaje literario y vivencial. Pero me falta la “técnica” y la tenacidad que tenía cuando aún conservaba algo de pelo. Aquí va el poema:

15 DE FEBRERO

      Caí como un estúpido en las redes.

      Estuve tres meses evitando la cerveza de las dos;

caminé hasta el trabajo para ahorrar la gasolina,

dejé de comprar mis revistas de cine

y ese compacto que por fin salió a la venta

y que tanta ilusión me hacía.

      He dejado la hamburguesa semanal,

el billar de los sábados, las copas,

el cine, las quinielas, el vicio de las pipas;

he dejado de salir con los amigos

y de bajar para llamarte a la cabina.

      Han sido tres meses encerrado, sin verte siquiera,

para ahorrar el último céntimo posible, porque

“un diamante es para siempre”…

      ¿Y qué coño hago yo ahora con un diamante

si ayer cuando por fin iba a dártelo

estabas con otro?

ESCRITO POR Juanma Suárez en 2012 a las 18:04 --- 0 comentarios