No creo en la igualdad

iguales…me parecía que debía asentar las bases de esto desde el principio, desde el título.

Es cierto, no creo en la igualdad. No creo que mujeres y hombres seamos iguales.  Es más, doy gracias porque no lo somos.

Hace años, en el instituto, los alumnos editábamos una revista bastante humilde, pero muy divertida, con artículos, tiras cómicas, entrevistas, noticias, horóscopos… (hubo una época en la que alumnos y profesores convivíamos perfectamente, aunque nadie ya se lo crea), en la que escribí un artículo de humor titulado “Manifiesto machista”. Por aquella época ya empezaban a machacarnos los biempensantes con eso de la “igualdad”, y yo, que seguía pensando lo mismo que pienso hoy, en ese manifiesto, mantenía que si las mujeres querían igualdad, hiciesen el test de Cooper con las mismas exigencias que nosotros; que lanzaran el balón medicinal a la misma distancia mínima que nos pedían a los chicos; que en las olimpiadas compitiesen juntos hombres y mujeres…, a ver qué pasaba. Por supuesto no era más que comedia; una ironía que venía a decir lo que escribo en el título: no creo en la igualdad, porque no somos iguales.

Si quieres que luche del lado de las mujeres para que tengan los mismos derechos sociales que los hombres, me tendrás el primero con la pancarta o la espada si hace falta. Pero el uso torticero de la palabra igualdad, a veces, resulta tan indignante y tan burdo, que da hasta un poco de grima.

Violencia es violencia. El concepto “violencia de género” es una prostitución del lenguaje. ¿Acaso un hombre debe tener más pena por agredir a una mujer que una mujer por agredir a un hombre? Si la respuesta es que sí, la siguiente pregunta sería, ¿por qué? Si somos iguales para los derechos, ¿por qué no para los deberes?

En este tema hay muchos matices, muchos grises entre lo blanco y lo negro, pero la idea principal es esta: gracias a Dios, no somos iguales. Sí debemos crear una sociedad en la que los derechos de unos y otros no diferencien el sexo de quien los reclame, pero, por favor, ya basta de hacer un uso sectario y partidista de la violencia, que da bastante asco que haya gente queriendo apuntarse tantos como defensores de no se sabe qué a costa de muertes y situaciones que no deberían tener cabida en una sociedad del siglo XXI.

…y sé que hay mucho que hablar, (yo al menos tengo mucho que decir) sobre este tema, pero lo haré más adelante. Ahora, voy a cenar, que ya es hora.