2017… y más en forma telegráfica

2017Siempre voy con retraso. Dicen que los que tenemos problemas de puntualidad solemos ser más inteligentes. Yo me lo creo simplemente porque me conviene, no porque realmente esté de acuerdo con esa teoría. Hoy, de hecho, 9 de enero del nuevo año 2017, escribo la primera entrada.

Hace tiempo que no hago propósitos después de comerme las uvas porque he descubierto que ni los cumplo ni los suelo recordar al cabo de unos días, así que prefiero irlos haciendo conforme voy quemando etapas. Y las mías son etapas muy largas…

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  • TelegrafistaEsta Navidad he descubierto que me gusta más andar sin música, oyendo lo que ocurre alrededor.
  • Sí, soy un cotilla. Suelo estar pendiente, en mis paseos, de las cosas que hablan las personas con las que me cruzo.
  • Sevilla sigue siendo una ciudad de tradiciones, por más que muchos quieran eliminar cualquier cosa que pueda, remotamente, parecerlo.
  • Conversación oída entre un padre y su hija de no más de seis años, ella de pie en un banco, frente a él; sus narices pegadas:
    – Papá, así tan cerca das miedo.
    – ¿En serio?
    – Sí. Pero de lejos pareces buena gente.
    – Gracias.
    Y continuaron su paseo, cogidos de la mano, la madre delante con otro pequeño.
  • Me doy cuenta de que me atraen muchos libros simplemente por sus portadas. A veces me compraría muchos por ella, aunque luego ni los abriera.
  • DIOS.
  • Sí, lo anterior no dice nada, pero como lo moderno es tratar de borrarlo de cualquier sitio, simplemente me apetecía ser un poco rebelde.
  • Lo he leído en algún sitio: “estáis haciendo del feminismo algo cool, y lo cool pasa de moda”.
  • El sectarismo está matando la objetividad.
  • El fútbol es el deporte menos deportivo que existe. Lo dice mi padre y estoy totalmente de acuerdo con él.
  • También dice mi padre que España ya no existe. Empiezo a pensar que tiene razón.

Evolucionar

Estoy acostumbrado a que mis amigos me digan que no he cambiado en años; que sigo igual que cuando me conocieron… También es verdad que la mayoría de los que me conocen ahora no han vivido mi época de melenitas y remolinos, así que no tiene mucho misterio la cosa. Pero, de repente, Facebook me propone uno de esos juegos que alguien programa y que todos nos apresuramos a compartir si el resultado nos gusta o habla bien de nosotros, aunque sea mentira: “¿Cómo has evolucionado con los años?” se llama y, en mi caso, es descubrir esa evolución a través de una foto de cada año, desde el 2009 hasta este.

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Cómo he evolucionado con los años según Facebook

…y es posible que algo de razón tengan mis amigos. ¿Cuál es mi conclusión? Los calvos no podemos evolucionar porque hemos llegado antes que el resto de la humanidad al final evolutivo; a partir de nosotros, ya, es todo retroceder.

…y además, 44

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Con lo bien que vivíamos con esta tecnología…

Cosas que se vienen a la cabeza, así, en plan telegrama:

  • Si vas por la calle haciendo vídeos para hacerte popular insultando o faltando al respeto a la gente es posible que alguien, alguna vez, te conteste de forma violenta.
  • Rechazo total de cualquier tipo de violencia en respuesta a algo.
  • Hay una manía enfermiza por ser popular en las redes a costa de cualquier cosa. Si hay que hacer el ridículo o parecer idiota a la vista del mundo, no importa. El caso es que tus entradas o tus vídeos tengan muchos seguidores. Ya vendrá luego alguna tele a ficharte, aunque no tengas nada que aportar sobre ningún tema.
  • La inmediatez que nos pide internet está matando la creatividad.
  • Lo políticamente correcto está matando el espíritu crítico.
  • En España nos gusta recrearnos en nuestra propia inmundicia; somos más de poner el foco en nuestros defectos que de iluminar nuestras virtudes.
  • Me da pena la gente que no cree en que hay algo más allá de la muerte.
  • Lo mismo ellos se ríen de mí por creerlo, pero hace años que dejó de importarme lo que los demás opinaban de mí y mis principios.
  • El fútbol es el opio del pueblo.
  • Ya no hay periodistas deportivos; hay hooligans en platós de televisión y cadenas de radio.
  • Tampoco hay periodistas de verdad; hay opinadores nada imparciales.
  • Un periodista es un transmisor de la realidad. El que habla sobre ella es un opinador.
  • La comedia en España está muy mal valorada. En Andalucía, más aún.
  • Hay quien dice que en España los políticos están mal pagados. Se les paga en relación a la calidad de su trabajo…, y ya su sueldo está muy por encima de lo que la mayoría aporta.
  • Que no creas en una cosa no significa que no exista.
  • En una sociedad que elimina cualquier atisbo de espiritualidad, la poesía deja de ser un arte para ser, simplemente, frases sueltas y sin sentido.
  • Cuando mercantilizamos el arte cualquier buen comercial puede llegar a ser llamado artista.
  • ¿Es arte si cuando una limpiadora lo tiene delante no sabe si contemplarlo o tirarlo a la basura?
  • Alepo, Siria, los refugiados, las persecuciones a cristianos… hemos matado a Dios para poder matarnos entre nosotros sin remordimientos de conciencia.
  • Si los que envían a sus países a la guerra tuvieran a sus hijos en primera línea de batalla, muchos tratados se habrían firmado antes de disparar la primera bala.
  • Me ha gustado bastante la peli del doctor Extraño, la de J.K. Rowling sobre monstruos y dónde encontrarlos, y me ha decepcionado un poco la de Tim Burton sobre los “niños peculiares”; ir al cine con expectativas no es nada recomendable.
  • Se acerca la Navidad, el tiempo en el que más adoradores de la veracidad científica de la historia aparecen para sacarnos de nuestros errores.
  • Son tan patéticos los piques y las peleas por el fútbol que tendrían que poner en las entradas de los estadios: “por favor, no entre aquí sin su cerebro. El mundo se lo agradecerá”.
  • …y además el lunes 12 me cayeron 44 tacos. Lo sé, me conservo muy bien, pero el secreto me lo llevaré a la tumba… O también podría decir que “el secreto me llevará a la tumba”.

Cambios de hora

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Jugar a Regreso al Futuro

Pues ya estamos otra vez con los cambios de hora. En teoría esta noche, los listos que se encargan de esto, te dejan dormir una hora más, pero no saben que, llegados a cierta edad, a tu cuerpo le da lo mismo lo que marque el reloj; cuando llevas una serie de horas en la cama, los ojos se abren, el cerebro se activa y, por mucho que le digas “vamos a dormir un poco más, que es muy temprano”, él ya tiene a las tres neuronas a tope.

Y aquí estamos, a las 8:50, duchado, casi desayunado, y escribiendo. Habrá que aprovechar la hora que nos regalan los listos que se encargan de esto porque dentro de seis meses nos la robarán de nuevo. Y así hasta que alguien se decida a dejar de mover los relojes y que el tiempo siga su curso normal y natural, porque esto de jugar a Marty McFly en versión cutre, no sé a vosotros, pero a mí me genera eso que los que hacen viajes largos, muy largos, muy muy largos, llaman jet lag; o sea, dos días en los que el cuerpo no sabe exactamente qué está pasando y tú tienes que ir explicándole que hay que cambiar un poco los ritmos.

Sí, la edad es muy mala para según qué cosas.

Agradecimientos

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Carlos Bardem siendo muy original

Sí, es una frase que pretende ser graciosa y ocurrente, pero es muy cansina.

“Los actores que agradecen sus premios a sus familias, ¿para qué ruedan? No les hace falta, ellos no actúan”. Tampoco tiene sentido, ¿verdad?

¿No cree usted en Dios, señor Bardem? Muy bien, yo sí. Y Le agradezco lo que quiero y cuando quiero. No me venga con frases hechas, que ni siquiera son suyas, a tratar de menospreciar mis creencias.

¿Jugamos a algo? Usted dice que Dios no existe. Yo digo que sí. Al final de nuestras vidas, si tiene usted razón, yo habré estado equivocado durante 70 u 80 años; si el que está en lo cierto soy yo, usted estará equivocado por el resto de la eternidad.

¿Le sirve el hacer gracietas contra las creencias de cientos de millones de personas para ser más feliz o sentirse bien consigo mismo? Me parece perfecto, siga haciéndolas; eso le retrata a usted, no a la gente a la que pretende ridiculizar. Pero hágame un favor: no me diga a quién debo o no agradecer mis éxitos, mis logros, mis virtudes, mis dones, mi vida en general si quiero…

Le regalaré, señor Bardem, una frase de un poeta que un amigo ha rescatado esta mañana, por si le sirve de algo. Créame, espero sinceramente que sí.

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La eternidad siempre espera
P.D.: Me he tirado media tarde pensando si publicar o no esta entrada porque no quería que pareciese desdeñosa; creo que no. Eso sí, puedo asegurar que las cuatro primeras veces que la he escrito (y borrado) sí era bastante agresiva…