Sintra. Mis tres días lejos de la realidad.

escudoSintraEn primer lugar tendría que decir que, para ir en tu propio coche, Sintra está lejos. Muy lejos. (Y que en Lisboa hay un tráfico horrible a cualquier hora).

Hace algunos meses, naufragando sin sentido por intrernet, di con algunas fotos de Sintra y sus monumentos, y me encantó. Por supueso, decidí verlo con mis propios ojos.

Lo primero que he aprendido es a no fiarme de las guías de internet. Encontré una web con una entrada titulada “Sintra en un día” y me dispuse a seguirla. ¿Lo conseguí? Obviamente no.

Para alguien como yo, curioso de nacimiento, obsesionado con castillos y casas en ruínas, enamorado de cualquier cosa que pueda ser o parecer fantástica y a quien, además, le es relativamente sencillo perderse por calles, recovecos y lugares por andar sin un rumbo fijo…, Sintra es un paraíso. Un paraíso para disfrutar sin mirar el reloj. Según la entrada que he citado antes, el tiempo medio para ver cada monumento era, como máximo, de un par de horas. En mi caso he salido a monumento por día, incluyendo interiores y jardines. Amén de agotadas las baterías de la cámara de fotos y la del móvil cada día. ¡¡Y he dejado cosas sin ver por falta de tiempo!!

Día 1

El primer día fue simplemente para llegar. Ya he dicho que Sintra está muy lejos, y para hacerlo en coche hay que tomárselo con tranquilidad y parar de vez en cuando para no morir en el intento. Por suerte, con música, todo se hace más ameno. (Por eso, uno de los primeros requisitos que busqué cuando me compré el coche fue precisamente ese: que tuviese lector de MP3 y sonara bien).

De un tiempo a esta parte, cuando salgo de vacaciones, me gusta buscar apartamentos en lugar de habitaciones de hotel, porque, casi por el mismo precio, puedes encontrar cosas bastante interesantes. Al final di con uno de estos en Estoril, a unos 5 o 6 kilómetros de Sintra. Paulo, el administrador, me llamó mientras iba de camino para saber cómo iba y sobre qué hora llegaría para esperarme. Él fue el encargado de darme las llaves y enseñarme el lugar que había reservado: un amplísimo apartamento con dos dormitorios, cuarto de baño, cocina y una zona para comer con grandes ventanas desde donde podía ver el mar. Una séptima planta.

Y creo que, por ahora, lo dejo aquí. Mañana contaré los siguientes días. Solo unas consideraciones últimas:

1. Los portugueses no es que conduzcan mal, es que van como locos.

2. Las portuguesas conducen igual, o sea que, a los chulitos de por aquí que creen que la carretera es suya, me encantaría verlos frente a una portuguesa al volante: acabarían humillados.

3. Hay mucho español en las zonas turísticas de todo Portugal.

4. Las webs que te dicen el tiempo que se tarda en ver monumentos no son objetivas. Todo depende de quién sea el que los visita. ¿Un ejemplo práctico que contaré mañana? La Quinta da Regaleira, con sus jardines y todo el interior, se veía, según esta web, en dos horas. Yo entré a las 12:32 h. (según el billete de entrada); salí a las 17:31 h. Lo mismo yo soy demasiado exagerado, pero tendríais que entrar para entenderme.