La Hipocondria presenta…

Llevo cincuenta y pico años en el mismo edificio. He crecido con él y él conmigo. Ambos nos hacemos mayores a la vez y vamos aprendiendo cosas el uno del otro.

Conozco casi todos sus rincones, aunque reconozco que algunas plantas se me han estado escapando durante mucho tiempo. Hay pisos que creía conocer y que han cambiado, otros que nunca había visitado, algunos que permanecen cerrados y que espero continúen así cuanto más, mejor… Inquilinos silenciosos, otros que montan fiestas de vez en cuando, algunos okupas que no se han dado a conocer hasta hace poco porque fueron descubiertos por casualidad, en virtud de una investigación rutinaria y por las sospechas de una avispada detective…

Esto es una miniserie; tampoco da para mucho. Pero me hace ilusión (y algo de gracia, la verdad) contarlo así. Aunque no es lo que parece.

Siempre pensé que este edificio del que me encargaron estaba bastante bien gestionado por mí, pero desde este último diciembre he ido averiguando, con ayuda de investigadores, notarios, analistas…, que hay cosas que se me escapan. Así que ahora intento volver a controlarlo, esta vez con algo de ayuda, por supuesto, de gente que sabe más que yo.

De momento, aquí empezamos esta pequeña historia, este pequeño redescubrimiento. ¡Pasen a esta pequeña visita guiada por el edificio. Espero no perder a nadie por las escaleras. No den de comer a los habitantes y no se arrimen mucho a las paredes…, por si acaso!

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