Un variadito

Esto será como un menú degustación, porque a veces es mejor picotear que hartarse del plato del día, ¿no?

Redención

Llevo algún tiempo sin escribir nada en mis «Balcones», porque ando, de repente, enfrascado en mi «Universo Redención». Los dos o tres que me leéis sabréis de qué hablo. Los que habéis llegado hasta aquí de rebote, – ¡bienvenidos, por cierto!-, podéis ver algo en este enlace si queréis.

De repente está creciendo. Después de tener la semilla durante más de veinte años en mi cabeza, Redención se anda expandiendo y explicando…, como mito. O algo parecido. Y a mí me gusta. Cuando crea que está terminado ya veré qué hacer con todo. De momento voy escribiendo piezas para completar el puzzle. Catorce mil palabras, por ahora. Tal vez cuelgue alguna de esas piezas en JironesEnElTintero.com.

Carrera Nocturna del Guadalquivir

Hace alguna que otra semana salió la fecha de la carrera. Ya estoy apuntado, claro. Me hace ilusión correrla. Es el evento con el que pongo fin a mis vacaciones que, por cierto, aún no he empezado. Pero tengo ganas de empezar ya. Supongo que haré lo que cada año: planificar lecturas, ratos de escritura, deporte, alguna excursión que otra, salidas… y al final no haré nada de lo previsto. Pero a la Carrera Nocturna del Guadalquivir ya me he apuntado.

El mundial

A día de hoy España está en la final de este mundial extraño. Ya vi ganar uno, «Iniesta de mi vida». Y creo que ahora podemos ganar el segundo. El grupo parece ser de gente sana, con ganas de hacer cosas grandes. Gente joven, que se llevan bien y juegan todos a una misma cosa para ganar, para el equipo. Qué bien si eso nos sirviera de ejemplo para la vida diaria, ¿verdad?

Si España gana, saldremos a la calle a celebrarlo, todos sonrientes, alegres, unidos, sintiéndonos de un mismo lugar. Al día siguiente ya vendrán los políticos, los periodistas y alguno que otro más a separarnos de nuevo. Y nosotros nos dejaremos, porque somos así: preferimos ahondar en lo que nos separa que intensificar lo que nos une. Pero si España gana el mundial nos olvidaremos de eso durante unas horas, al menos.

Lecturas

Ando leyendo a Juan Rulfo, su Llano en llamas. Luego iré a por Pedro Páramo, del que reconozco haber leído trozos, pero no haberme sentado aún a leerlo completo.

Soy un mal lector. Siempre lo he sido. No soy capaz de recordar trozos de libros, ni siquiera de acordarme qué libros he leído y cuáles no, salvo de algunos. Tampoco sabría reconocer si uno es bueno o malo; supongo que, objetivamente, es algo complicado. Pero en mi caso me dejo llevar por lo que me aporta o lo que siento al terminarlos…, si es que los termino porque, con la edad, tengo muchos libros empezados y abandonados, simplemente porque no me han enganchado, por más best-seller que pudieran ser. Incluso con los clásicos que me ocurre lo mismo. Por eso tengo muchos libros en la librería, y sigo comprándolos: porque hay que tener una colección que te permita elegir con variedad; porque si no te gusta el que tienes entre manos, te vas a tu biblioteca y buscas otro. Igual que seleccionas a los amigos seleccionas a los libros. No hay más.

Atasco

No soy de series desde nunca, aunque reconozco que he visto algunas que, igual que los libros, me han conseguido enganchar. La última ha sido española: Atasco. Son episodios cortos de historias pequeñas dentro de cada episodio. Algunos divertidos, otros serios, alguno surrealista…, pero me ha enganchado por lo variopinto de cada uno de los personajes y de las historias.

Todas ocurren dentro de los coches, durante un gran atasco: pueblos que pierden el Gran Prix, presas que huyen de la cárcel y terminan subidas en un coche de policía, conductores de furgones blindados que piensan en cómo robar el dinero que transportan sin que se entere nadie, un vendedor de coches usados, un conductor de coche fúnebre, un ecologista en un coche eléctrico… Reconozco que ha habido tres historias en concreto que se me han quedado más grabadas que el resto: una chica que va tras el camión que recoge los objetos viejos o rotos que se tiran a la basura para recuperar una lámpara feísima regalo de su suegra; una pelea surrealista de sólo-tildistas contra solo-notildistas; y un episodio muy interesante sobre un conductor de camiones que transporta una exposición de arte. Reconozco que este último me encantó.

Después, por supuesto, hay algunos capítulos, o algunas historias, discutibles. Pero en general es una serie entretenida, con personajes variopintos y dispares, pero bien escrita.

…en fin, el verano ya ha comenzado. Mis vacaciones aún esperan. Veremos cómo va avanzando todo. De momento, cojamos carrerilla, pero poca, que hace calor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *