¿Quién elegirá los tipos de sueños que tenemos?

Cuando Vero decidió irse (sí, voy a hablar mucho de Vero siempre. Para eso esta es mi web y, aparte, la echo de menos) empecé a estar más pendiente de mis sueños, porque pensaba que ella podía querer decirme algo por ese medio. De hecho así ha sido y algún día, tal vez, lo cuente, aunque algo por aquí sí he dejado caer… No suelo soñar con la gente que quiero salvo en contadas ocasiones y, a veces, sobre cosas premonitorias que ya conté en otra entrada.., creo recordar.

Vero, lo he dicho alguna vez, tenía sueños maravillosos, llenos de tramas, personajes, situaciones… Alguno de mis relatos nació de uno de sus sueños, y tal vez un día me atreva a abrir el archivo que guardo en mi ordenador con el nombre de «Los sueños de Vero».

Los sueños de Vero

Pero de un tiempo a esta parte, por culpa de Berto Romero y un «Nadie sabe nada», ando tratando de descubrir si mis sueños son en color o en blanco y negro; en 3D o en 2D. Los de Vero eran en un multicolor maravilloso; ni siquiera en eso le llego a la altura del talón. Sí es verdad que mi cerebro es un cachondo y, a veces, le gusta hacerme soñar conmigo mismo y una hermosa mata de pelo negro adornando mi cráneo. Ha pasado esta última noche, por cierto; pero sigo sin poder discernir si ha sido en color o en blanco y negro. Lo seguiré intentando.

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