2014

En este punto

cruce_de_caminosDe nuevo doce de diciembre.

De nuevo un alto para seguir avanzando.

Creo que estoy ahora mismo en ese punto en el que he dejado de ser joven pero sigo sin considerarme mayor del todo.

Ese punto en el que voy haciendo desaparecer de mi vida las cosas que creo prescindibles, y las imprescindibles van reduciéndose hasta ser un número bastante asequible.

Ese punto en el que cada vez me da más igual lo que la gente opina de mí.

Ese punto en el que, lo reconozco, gruño más de lo que solía hacerlo cuando algo me «toca la fibra».

Ese punto en el que ya sé que las cosas en las que creo las creo por mí mismo, no porque me educasen de una forma determinada.

Ese punto en el que he decidio tener fe por encima de lo que dicten las modas, la sociedad o el mundo, en lugar de tratar de suplantarla con cosas caducas o materiales que terminan marchitándose con el tiempo. reloj

Ese punto en el que me importa más la poesía de la vida que la prosa del momento.

Ese punto en el que lloro cada vez más a menudo con escenas humanas, con canciones, con instantes fugaces y profundos…

Ese punto en el que sigo sin entender porqué hay tanta gente que me quiere a pesar de mí mismo.

Ese punto en el que el pasado, que a veces vuelve obstinado para hacer daño, ha empezado a ser solo eso: un instante convertido en polvo sobre el calendario.

Ese punto en el que el futuro no me importa más allá de lo que voy a hacer un instante después del momento en el que esté.

Ese punto en el que me parece estar perdiendo el tiempo, ¡la vida!, si me quedo cinco minutos más en la cama.

Ese punto en el que algo en mi interior me recuerda constantemente la de cosas que tengo a medias en mi vida, como un juez implacable que me condena por desidia.

Ese punto en el que la gente de mi edad tiene hijos y esposa; y una historia larga que contar sin que yo aparezca siquiera como extra.

Ese punto en el que ya he perdido a tanta gente por el camino que he aprendido que tengo un cuaderno en blanco para escribir una historia, mi historia. El número de líneas está marcado; lo que diga en ellas es cosa mía…

Ese punto es muchos puntos. Muchos más de los que soy capaz de enumerar.

Ese punto es este punto. Y será otro distinto a cada instante, pero yo ya he ido poniendo palos rojos a los lados del camino para no perderlo cuando la nieve lo cubra.

…y en ese punto estáis todos: los que sois, los que fuisteis, los que seréis…, aunque a veces pueda parecer que no os observo. Aunque a veces pueda estar como ausente.

Hoy es, de nuevo, doce de diciembre.

2014

Las dualidades de la vida

robinwilliamsHa muerto Robin Williams.

Hasta esa primera frase, he escrito y borrado cuatro veces esta entrada al completo. No soy capaz de expresar la sensación que me produjo anoche, justo antes de acostarme, el leer la noticia en internet. Por supuesto, lo primero que hice fue corroborarlo. Hay mucho descerebrado aburrido en la red.

Lo siguente fue tratar de digerirlo. No era posible. Podrá parecer exagerado, pero hubo unos instantes en los que nada parecía existir a mi alrededor salvo la pantalla del ordenador con la noticia delante de mis narices. Todo lo demás se había, simplemente, ido.

Fue la misma sensación, aunque reconozco que esta  un poco menos intensa, que cuando leí una mañana, al levantarme, que había muerto Miliky.

Exactamente la misma.

Pero la vida tiene estos juegos de luces y sombras. Estos claroscuros que nos ayudan a sobrellevarlo todo sabiendo que siempre habrá algún despertar

Cuando murió Miliky, cumplía años Mickey Mouse. El primero, mi ídolo (podría decir que casi el único) de infancia; el segundo, mi personaje favorito desde siempre.markknopfler

Hoy nos ha dejado Robin Williams, uno de mis actores favoritos, y cumple años Mark Knopfler, mi músico de cabecera. El único al que sigo de verdad. El que, desde que tengo uso de razón, le pone banda sonora a mi vida.

Esas son las dualidades de la vida.

Ojalá Robin Williams haya encontrado esa paz que seguramente buscaba y no conseguía encontrar. Nosotros seguiremos disfrutando de sus personajes, de sus monólogos, de sus vidas… Ese es el mejor homenaje que podemos rendirle.

En cuanto a Mark Knopfler, solo espero que siga escribiendo música por muchos años más. Yo la seguiré disfrutando.

 

2013

…y todo comienza así

comienzoNo me preguntéis dónde lo he leído, pero fue leerlo hace un par de días y pensar: «¡qué buen comienzo!»

Así que desde hace eso, un par de días, le doy vueltas en la cabeza a cosas que podrían comenzar así. ¿Un relato, una novela, un poema…? Quién sabe.

Hace cuatro días fue mi cumpleaños, de nuevo. Sí, tengo la manía de cumplir años cada 365 días aproximadamente (supongo que como todos), y volví a percatarme de la cantidad de gente que me tiene en su lista a pesar de, a veces, no merecérmelo. Y no lo digo como una frase hecha de esas que se dicen por cumplir; lo digo totalmente en serio.

Me parece increíble tener a tanta gente que me quiere, que me tiene afecto o, simplemente, que me ha dejado entrar en sus vidas aunque sea de forma temporal y en un rinconcito. Es algo que siempre agradeceré: esa gente que me rodea, y de la que me rodeo, en cada momento, en cada etapa. Y soy consciente de no tener el tiempo necesario para agradecerlo convenientemente, ni aún viviendo tres vidas seguidas (Dios no lo quiera).

…y de repente se me aparece esa frase, como saliendo de debajo de algún sitio y alzándose dentro de mi cabeza, gritándome, obligándome a continuarla.

…y todo comienza así.

2012

…y contando

Como ya he recibido la felicitación de El Corte Inglés por mi cumpleaños, supongo que ya estoy, oficialmente, en los 40.

Sí, es una edad ya considerable, sobre todo cuando ni siquiera eres consciente de tenerlos y la mayoría de tus amigos tampoco se lo han planteado seriamente. Pero es real, tan real como que estás leyendo estas líneas ahora mismo.

¿Tengo depresión? Pues no. ¿Por qué? Supongo que mi vida no es la de esa gente que está contínuamente viajando, o viviendo cosas extraordinarias, o conociendo personajes importantísimos, pero es mía, y me encanta. ¿Por qué voy a deprimirme por cumplir años? Me deprimiría si no los cumpliese. ¿Que me hago mayor?…, bueno, eso es algo a lo que todos aspiramos en la adolescencia, y todas las épocas de la vida tienen su lado divertido, su lado de aprendizaje, su lado serio… Lo sé, ahora estoy escribiendo como una persona mayor, pero es que me da igual.

Me siguen gustando las mismas actrices, los mismos músicos, los mismos escritores, los mismos dibujos… Sigo disfrutando cuando mi madre hace patatas guisadas, o cuando las hago yo. Sigo sintiéndome bien cuando, a veces, tengo que ejercer de hermano mayor. Sigo sientiéndome agusto con mis amigos, los que yo he elegido y los que me han elegido a mí; de los que sigo aprendiendo cosas y a los que, espero, les quede algo bueno, aunque sea mínimo, de mi paso por sus vidas…

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que hoy es otro día más, simplemente. No me va a cambiar la vida el que el calendario haya dado otra vuelta sobre sí para volver a empezar de nuevo, porque el año que viene volverá a ocurrir lo mismo, y el día 11 de diciembre será exactamente igual al 12, y al 13…, y así sucesivamente. ¿Lo voy a celebrar? Claro. Siempre hay que celebrar la vida, y el cumplir años no es más que la corroboración de eso: de que la vida te ha aguantado un año más y eso siempre es bueno, y te lleva a la esperanza de volver a tener la posibilidad de rellenar otro nuevo año, hasta que (me gusta decirlo así) Dios quiera.

En fin, es lo que hay, así que, ¡a disfrutarlo!

Por cierto, mañana actúo en el Comedy Club. Ahí lo dejo.

2011

Me hago… sabio

Otro año más. De nuevo, el 12 de diciembre, me ataca por la espalda y me recuerda que tengo que sacar provecho de cada segundo; que luego se pasa el tiempo y te quedan muchas cosas por hacer.

Pensaba que había escrito en esta web en cada uno de mis cumpleaños desde que la creé, pero parece que no. Hace tres años que no escribo nada. Tampoco es que tenga cosas interesantes que decir, porque siempre digo lo mismo: me encanta la gente de la que me rodeo. Tengo suerte, lo reconozco.

En este día suelo acordarme de la gente que no está. Sé que muchos lo hacen en Navidad. Yo lo hago el día de mi cumpleaños, porque sobre todo, sobre todo, sobre todo, a pesar de los muchos años que hace que no está conmigo, hecho de menos los besos mojados de mi abuela. Esos besos largos, cálidos, seguidos… y esos achuchones. Por supuesto hecho de menos a mucha más gente que ya no está, pero tengo la suerte (yo pienso que es una suerte) de creer en eso que llaman el Cielo, y sé que hay muchas personas allí arriba que me quieren y que me cuidan. Gente que ya hacía eso mismo aquí abajo, pero que desde arriba, con una perspectiva mejor, lo hacen de una forma más cariñosa.

Lo siento. Es lo que pienso, lo que siento y lo que creo. Por eso he titulado esta entrada como lo he hecho: porque la edad (sí, ya tengo una edad que me permite decir ciertas cosas con perspectiva) me está enseñando, cada vez más, a saber distinguir lo importante de lo que no lo es. Y para mí, lo importante, siempre está por dentro, en el alma de cada uno. Y sí, me he puesto demasiado filosófico. Lo siento.

¿Una anécdota? Hoy es lunes, he trabajado, y la última llamada que he cogido era de un tipo que, según decía, necesitaba la línea de internet porque tenía pendiente unas transacciones por valor de 4 millones de euros…, sí, habéis leído bien: ¡¡4 millones!! y, aparte, necesitaba mandar por e-mail, a italia, ¡¡los planos del Ferrari del año que viene!! Sí, decía que trabajaba en Ferrari y que en su ordenador tenía los planos del coche de Ferrari para el año que viene. Yo no voy a hacer juicios de valor… por ahora. Mi espíritu de maruja, seguramente mañana, salga a relucir en el trabajo. Ya veremos.

Para acabar, a todos los que ahora estáis en mi vida, a los que habéis estado alguna vez, a los que estaréis por si se me olvida decíroslo en su momento… GRACIAS por todo lo que me aportáis, pero sobre todo, por existir en mi camino.

¿Nos vemos en los bares? Sí, ¿no?