Esta tarde, leyendo el blog de una amiga, de repente, me han entrado ganas de escribir sobre la música que oigo y me gusta, porque reconozco que a veces puedo ser algo «raro» para mis elecciones en estos aspectos.

Yo empecé oyendo sevillanas. Mi abuelo era un grandísimo cantaor de flamenco y mi padre lo ha heredado; yo no. Al contrario, creo que canto fatal. Mi casa, en mi infancia, estaba llena de discos de sevillanas: los Hermanos Reyes, Los Romeros de la Puebla, los Amigos de Gines…; y de discos de flamenco, del de verdad, no del que se hace ahora, que no se sabe bien lo que es. Me refiero a discos de Camarón, Paco Toronjo, La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Manolo Caracol, Antonio Mairena…

Durante los 80 (supongo que a mitad de ellos), cuando empecé a salir de casa, descubrí un disco: «La cagaste, Burt Lancaster» de los Hombres G. Por suerte, sólo unos pocos meses más tarde, durante unas actividades extraescolares, alguien nos puso un concierto de un tipo que tocaba la guitarra eléctrica con los dedos. Me quedé alucinado con una canción del concierto en especial, con aquel grupo inglés y aquel tío que se atrevía a no usar púa con una guitarra de cuerdas de acero. Fue cuando y cómo descubrí a los Dire Straits.

Me pasé meses buscando aquella canción del concierto, aquel punteo… Recuerdo que con el poco dinero que tenía en aquella época, me compré el primer disco de aquel grupo inglés que encontré en El Corte Inglés. Yo sabía que el concierto era reciente, así que busqué el último disco de los Dire Straits (¡en vinilo!): Brothers In Arms, uno de los mejores discos que he escuchado nunca. Y una escucha tras otra trataba de descubrir aquel punteo que tanto me impactó, pero no estaba en aquel disco. Y una escucha tras otra, cada vez fue gustándome más aquéllo que oía. Empezó gustándome la primera canción del disco, So Far Away, y después la segunda, Walk Of Life…, y así una tras otra…

No estaba el punteo que yo recordaba, pero sí había descubierto nueve canciones fantásticas, nueve historias distintas, nueve sonidos, nueve ritmos, nueve letras, nueve sensaciones… Había encontrado a mi grupo favorito; el grupo que me acompañará durante mi vida… Había encontrado a los Dire Straits y a ¡¡¡Mark Knopfler!!!

Por ahora, y como introducción, creo que vale… Otro día seguiré escribiendo sobre mis gustos musicales…