Domingo recetas

Pues sí, he decidido que algún domingo que otro voy a deleitaros (¡oh, vosotros, dos lectores, que os equivocáis y entráis en mi página por error!) con alguna que otra receta de cocina que yo mismo haya hecho en casa. Vamos, que no voy a hacer de Arguiñano; simplemente de Juanma cocinillas, y os voy a contar, paso a paso, cómo hago algunas comidas cuando mi madre se arriesga y me deja entrar en la cocina.

Hoy domingo, como costumbre, en casa comemos pollo en salsa, y esta vez lo he hecho yo. Aquí van los pasos:

INGREDIENTES:

Un pollo (a ser posible ya muerto y troceado. Da mal rollito tener que hacerlo tú mismo).

2 botellines de cerveza. (Da igual la marca. Hoy, por ejemplo, yo le he puesto San Miguel. Y si hay algún señor de San Miguel que entre aquí, que sepa que, en cuanto mi página alcance el millón de visitas diarias, les cobraré una comisión por tener aquí la marca de su cerveza. Si no hay comisión, me buscaré otra marca).

1 cebolla mediana.

5 ó 6 dientes de ajo.

1 pimiento.

1 zanahoria.

1 tomate mediano.

algunas cuñas de queso, a ser posible semi curado.

Aceite, sal, agua, pimienta, perejil picado, romero y tomillo.

ELABORACIÓN:

tapitaEn primer lugar se cojen una cerveza y las cuñas de queso y se preparan en un plato a modo de tapa. (Este es un paso fundamentalmente para que no te entre hambre mientras estás cocinando).

Una vez preparado, ya puedes empezar.

En una cazuela de barro (me gusta cocinar el pollo en fuente de barro porque el calor se difunde de forma homogénea y, además, se mantiene más tiempo caliente una vez apagado el fuego), echas un chorreón de aceite (personalmente le echo hasta que queda cubierta la base del cuenco) y lo pones a calentar a fuego suave.

gafas-cortar-cebollaMientras, se cortan la cebolla, el ajo y el pimiento en trozos pequeños. Cuando el aceite esté caliente, se echan y se les pone una pizca de sal (¿véis qué bien domino las cantidades en la cocina: «una pizca»).

Mientras se doran el ajo, la cebolla y el pimiento, se pela el tomate y se corta también en trocitos pequeños. También aquí puedes pelar la zanahoria, trocearla, y echarla junto con el tomate en el cuenco donde lo anterior ya estará dorado (pochado, que diría Arguiñano).

Dejas que se frían durante unos minutos y mientras tanto, los trozos de pollo se lavan un poco y se los salpimenta (o sea, que les echas sal y pimienta, al gusto pero con cuidao de no colarte, y se remueven).

Una vez salpimentado el pollo, se pone en la cazuela junto con lo anterior, se abre la segunda cerveza, y esta vez sí que se echa junto con todo. El mismo botellín lo puedes usar para medir la cantidad de agua, y la echas también.

Cuando ya esté todo juntito, a fuego suave, se le añade una ramita de romero (si no tienes romero, no es necesario, pero te puedes pasear por Sevilla, cerca de la Catedral y siempre habrá alguna gitana que, a cambio de la voluntad, te dará una ramita. Eso sí, sea tuyo o te lo regalen, siempre es bueno lavarlo un poco bajo el agua antes de echarlo a la comida), un poco de perejil picado y otra pizca (¿véis? «pizca» otra vez) de tomillo.

¡Y ya está! En unos cuarenta y cinco minutos, a fuego suave, estará listo vuestro pollo. Imagen de archivo. No es el pollo de hoy.Yo, personalmente, voy cada cinco minutos a darle vueltas, pero no hace falta que lo hagáis tan obsesivamente. Con que lo miréis de vez en cuando y le déis unas vueltecillas a los trozos de pollo para que no se queden pegados abajo, vale.

Y eso es todo. A los que os da miedo la cocina, no muerde. A los que os gusta, seguramente tendréis mil y una alternativas y mejoras a esta receta: las acepto gustosamente si me las mandáis. A los demás… pues eso, que siento si habéis entrado en la página por error y os habéis encontrado con ésto. ¡Haber buscao mejor en Google!