Mi nuevo juguete

Sí, éste es mi nuevo juguete. Ya hace un par de semanas que lo tengo en casa, pero aún no me he puesto a usarlo en serio. La guitarra de la foto es la Sharini, el portátil ya lo tenía, así que, para los despistados, lo que queda es sobre lo que estoy hablando: una tarjeta de sonido externa donde puedo enchufar mis guitarra y un micro.

Espero aprender a usarlo poco a poco, porque ni os imaginais la de cosas que tiene el programa que viene con el cacharrito. Ya he estado haciendo algunos pinitos, pero sólo han sido experimentos. Cuando consiga algo decente prometo subirlo… Mientras tanto estoy como un niño con zapatos nuevos.

On the road again

Sí, hemos vuelto a la carretera. Esta vez he tenido compañía: mi hermano.

He recordado lo mucho que me gusta hacer kilómetros en bicicleta, por carretera, con el aire en la cara y esa sensación de libertad que se respira sobre el sillín, pedaleando.

Es cierto que no hemos ido ni muy lejos ni muy rápido, porque la inactividad se nota muchísimo y, para qué negarlo, estamos hechos polvo y faltos de muchas horas sobre la bicicleta.

Éso sí, ya me he propuesto un reto: para el año que viene por estas fechas pretendo coger mi coche (es otro de los retos que espero atacar en un par de semanas) e irme a la sierra de Cádiz, a subir puertos.

¿Seré capaz? Pues no lo sé, pero si no me lo planteo al menos, nunca me voy a poner a intentarlo, ¿no?

Una de fotos… y algo más

Después del trabajo que me ha costado hacer la crónica de mis cuatro días en Londres he decidido escribir algo más… liviano y que me costara menos, así que pondré un par de fotitos.

La primera es de un visitante que descubrimos en mi terraza un par de días después de la final del mundial de fútbol; sí, ése que le ganamos a Holanda. Es un saltamontes que, por lo que se ve, desertó de las filas holandesas después de su tercera final perdida y decidió pedir asilo político en una de mis macetas… Por supuesto, se lo concedimos.

La segunda foto es de mi próximo llavero. Teníamos un tronco seco en la terraza, tirado en el suelo. Haciendo «experimentos» conseguimos cortarle unas «rodajitas» bastante curiosas. De ahí, un poco de imaginación y las manos de mi hermano, que es un artista, ha salido este primer llavero (seguramente cuando él lea ésto dirá: «y el último»…, pero no le creo). Aquí están las dos caras, mientras se seca tras haberle dado la capa de rigor de barniz transparente.

Y para acabar, aquí dejo un enlace a las dos últimas consultas que hemos tenido en «El Diván» del doctor, que se ha puesto muy contento cuando ha descubierto que tenía algo de trabajo. Éso sí, ahora en verano ha dicho que, tras estas respuestas (con el dinero que va a cobrar por ellas) se va a ir de vacaciones…, pero la consulta sigue abierta; ha dejado un becario de guardia.

De vuelta

Londres. La ciudad del río Támesis. He pasado cuatro días allí y he desterrado muchos de mis prejuicios contra los ingleses. Por supuesto, he visto a míster Mark Knopfler… ¡¡¡2 días seguidos!!! En el Royal Albert Hall, todo un lujo. Estoy tratando de hacer una especie de diario fotográfico para contarlo todo con algo más de detalle. En breve pondré el enlace aquí mismo.