Sintra. Mis tres días lejos de la realidad.

Día 4. De vuelta

Para mi día de vuelta a la realidad dejé la Quinta da Regaleira, la casa de un acaudalado mercante portugués llena de rincones fantásticos, grutas laberínticas (es recomendable llevarse una linterna para no quedarse totalmente a oscuras en mitad de algún agujero cavado en el suelo), construcciones, lagos, caminos, estatuas… Un lugar en el que dejar pasar el tiempo, porque pasa sin que te des cuenta. Por si sirve de guía, en mi caso, entré a las 12’30 de la mañana y salí de allí a las 17´45 de la tarde. También es verdad que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, yo soy de los que , en estos sitios, se deja perder e inundar por las sensaciones del lugar. Y es algo que recomiendo en la Quinta da Regaleira.

Las fotos que hay aquí debajo son solo una pequeñísima muestra de lo que se puede ver allí, porque hay mucho que ver. Muchísimo.

…y después de salir de aquel sitio en el que no existe el tiempo, de vuelta a casa. Tres días cortos, muy cortos, donde he podido desconectar, disfrutar, andar mucho, trasladarme a tiempos pasados, visitar sitios de ensueño… Sintra tiene mucho que ver. Necesitaré volver de nuevo para ir a los sitios que se me quedaron pendientes esta vez, y son unos cuantos, pero los tengo anotados, así que, como dijo Ángela Chaning: «volveré«.